Un día después de anunciar que pondría en venta su casa debido a problemas económicos, Marx Arriaga Navarro, exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), volvió a generar polémica al informar que también comenzó a rematar sus herramientas de trabajo.
Este jueves 16 de julio de 2026, a través de su cuenta en X, Arriaga publicó la fotografía de un horno de convección acompañado del mensaje: “La SEP no me da mi liquidación y me veo en la necesidad de rematar las herramientas de trabajo. Ojalá algún camarada docente logre organizar una cooperativa comunitaria con este horno. Recuerden: ‘Si tuviera hambre, yo no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro’”.
El exfuncionario aseguró que lleva más de seis meses sin recibir su liquidación por parte de la SEP y que está “malbaratando” la casa que construyó como maestro para evitar que el banco la rematara por una deuda hipotecaria.
Estas declaraciones han reavivado el debate en redes sociales, donde además de mensajes de apoyo, numerosos usuarios han criticado la aparente contradicción entre las posturas ideológicas que Arriaga defendió durante su gestión en la SEP —caracterizadas por un discurso antineoliberal y referencias al marxismo y a modelos comunitarios— y la necesidad actual de recurrir al patrimonio privado y al mercado para enfrentar sus dificultades financieras.
Marx Arriaga fue una figura polémica durante el sexenio pasado, especialmente por su papel en la elaboración de los Libros de Texto Gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana. Su salida de la SEP en febrero de 2026 estuvo marcada por diferencias internas y un conflicto público derivado de su destitución.
Hasta el momento, la SEP no ha emitido ningún posicionamiento oficial respecto a las afirmaciones del exfuncionario sobre el retraso en el pago de su liquidación.
Este caso pone en evidencia las tensiones entre la defensa de modelos educativos y sociales con tintes comunitarios y la realidad económica que enfrentan quienes los promueven, en un contexto donde la propiedad privada y el orden financiero siguen siendo pilares fundamentales para la estabilidad personal y social.

