El balance oficial tras los dos fuertes sismos que sacudieron Venezuela el miércoles 24 de junio de 2026 revela un escenario de devastación y emergencia. El presidente de la Asamblea Nacional chavista, Jorge Rodríguez, informó que la cifra de fallecidos ascendió a 188, mientras que los heridos superan los mil 520. Además, al menos 346 construcciones, entre edificios, hospitales y centros comerciales, resultaron afectadas.
Rodríguez detalló que 2 mil 927 familias han quedado damnificadas, con 157 personas reportadas como desaparecidas y 200 atrapadas bajo escombros. Entre las infraestructuras dañadas se cuentan 250 edificios y ocho hospitales, algunos de los cuales han tenido que ser evacuados, aunque no se precisó cuántos.
En una transmisión del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV) este jueves 25 de junio, el funcionario señaló que, hasta las 12:00 horas locales, se habían registrado 138 réplicas tras los sismos principales de magnitud 7.5 y 7.2. La persistencia de estas réplicas llevó a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a declarar “zonas de desastre” en áreas como La Guaira.
La respuesta internacional comenzó a movilizarse rápidamente. Rodríguez informó que aviones provenientes de Estados Unidos, México, España, Catar y equipos especializados de las Naciones Unidas ya se encuentran en el país para apoyar en las labores de rescate y ayuda humanitaria. En este contexto, hizo un llamado a la población para colaborar en los centros de acopio con los insumos que se requieran.
La situación en las calles de Caracas es crítica. Desde la madrugada de este jueves, miles de venezolanos han optado por dormir en colchones y colchonetas sobre el asfalto o dentro de sus vehículos, ante el temor constante de nuevas réplicas. La incertidumbre sobre la estabilidad de las estructuras ha obligado a muchos a abandonar sus hogares, incluso aquellos con daños menores en las fachadas.
Los equipos de rescate continúan trabajando en zonas severamente afectadas de la capital, como El Paraíso, San Bernardino y Maripérez en el oeste, así como Los Palos Grandes en el este, una de las áreas más sísmicas de la ciudad. En estos sectores se han reportado daños estructurales significativos y se mantienen las labores para localizar sobrevivientes entre los escombros.
Este desastre natural pone en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura venezolana ante fenómenos sísmicos de esta magnitud, así como la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención y respuesta. En un país donde la propiedad privada y la inversión han sufrido severos retrocesos en años recientes, la reconstrucción y la recuperación demandarán un esfuerzo coordinado que respete el orden y la iniciativa privada, pilares fundamentales para la estabilidad y el desarrollo.

