Una investigación de Cambio revela que la ex alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, estaría detrás de los ataques y el boicot que durante más de cinco meses frenaron el avance del proyecto del Cablebús impulsado por el senador Alejandro Armenta.
El punto culminante de esta resistencia se dio este jueves 18 de junio, durante la sesión de Cabildo en la que se sometió a votación la entrega en comodato de cuatro predios al gobierno estatal para la construcción de estaciones del sistema de transporte por cable. Rivera Vivanco habría ordenado a su hermana Mayte Rivera y a la regidora Alondra Méndez no avalar la entrega de estos terrenos, estrategia que se tradujo en una abstención y la ausencia de voto, respectivamente.
A pesar de ello, el Cabildo aprobó el dictamen con 17 votos a favor, cinco en contra y una abstención, autorizando la entrega en comodato de cuatro polígonos: una fracción del Parque Biblioteca (6,721.97 m²), el Parque Juárez (3,900 m²), una parte del Cerro de Amalucan (más de 2,000 m²) y un terreno en la intersección de la 11 Sur y Boulevard Carmelitas (448 m²).
Este bloqueo político se complementó con la participación de exfuncionarios de la administración de Rivera Vivanco, como Armando Pliego Ishikawa y Jared Carcaño, quienes encabezaron críticas en foros y redes sociales. Pliego Ishikawa, además, ha liderado colectivos ambientalistas que argumentan la defensa de áreas verdes para oponerse al Cablebús, mientras que Carcaño ha mantenido una campaña intensa en redes.
El movimiento anticablebús también encontró eco en sectores académicos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), particularmente a través del Instituto Alfonso Vélez Pliego, que impulsó el Observatorio Universitario Territorial y Sustentable. Este grupo, conformado por investigadores, estudiantes y urbanistas, ha cuestionado la viabilidad del transporte por cable como alternativa de movilidad, argumentando la defensa del patrimonio universitario y la falta de información sobre el proyecto ejecutivo.
Cabe destacar que desde el 29 de abril se han realizado al menos ocho manifestaciones en contra del Cablebús, con argumentos centrados en la tala de árboles, el impacto ambiental y la supuesta opacidad en la gestión del proyecto. Sin embargo, estas acciones han sido interpretadas por analistas como maniobras políticas que privilegian intereses particulares y la grilla sobre el desarrollo urbano y la mejora en la calidad de vida de los poblanos.
El Sistema de Transporte por Cable forma parte de una estrategia estatal para mejorar la movilidad metropolitana en Puebla, especialmente en zonas con alta saturación vehicular. Su diseño contempla estaciones intermodales que conectarán con la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), buscando integrar distintos modos de transporte en un sistema eficiente y moderno.
Este proyecto, que avanza en etapas que incluyen la definición de trazo, validación técnica y gestión de predios, representa una apuesta por la movilidad sustentable y la descongestión vial, elementos clave para el crecimiento ordenado y competitivo de la capital poblana. La resistencia política y social que enfrenta, aunque legítima en algunos aspectos, no debe obstaculizar una obra que puede beneficiar a miles de ciudadanos.

