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La verdad sobre la producción de las camisetas bordadas para la selección mexicana en Naupan

el_faro_user 1 semana ago 0 6

El pasado 31 de mayo, en el pequeño pueblo de Naupan, Puebla, se desató una controversia nacional en torno a la producción artesanal de las camisetas bordadas para la selección mexicana de fútbol que participó en el Mundial de México 2026. La polémica surgió tras acusaciones de explotación laboral hacia las 150 mujeres nahuas que participaron en la confección de estas prendas, que se vendieron a precios superiores a los 200 dólares.

La controversia comenzó con una publicación de la empresa mexicana Someone Somewhere, que propuso bordar las camisetas con técnicas indígenas para apoyar a comunidades vulnerables. Dos años después, en colaboración con Adidas, presentaron las camisetas bordadas a mano por artesanas nahuas en Naupan, quienes incluso fueron invitadas a Alemania y a partidos amistosos para promover el proyecto.

Sin embargo, activistas como Luz Valdez denunciaron en redes sociales que las mujeres eran explotadas, señalando que recibían un pago de apenas 36 pesos (2,06 dólares) por hora, cifra inferior al salario mínimo vigente en México, y que se les obligaba a abandonar sus técnicas tradicionales de bordado. Estas acusaciones generaron un amplio debate mediático y político.

Para esclarecer los hechos, periodistas visitaron el taller de Naupan el 31 de mayo y entrevistaron a las artesanas, quienes rechazaron las acusaciones de explotación. Las mujeres destacaron que el trabajo les ofrecía un ingreso justo, horarios flexibles y una oportunidad mejor que otras opciones laborales disponibles en la región. Varias señalaron que el principal problema era la temporalidad del empleo, que concluiría con el Mundial, y el temor a regresar a labores agrícolas más arduas y menos remuneradas.

Betty Alonso, una de las bordadoras, expresó: “Si realmente todas esas personas que hacen esos comentarios se tomaran el tiempo de venir a platicar con nosotras, se darían cuenta de que no estamos siendo explotadas”. Por su parte, Edith Carballo lamentó el impacto negativo de las críticas: “En sus mentes ellas están ayudándonos supuestamente, pero desafortunadamente se están ayudando ellas”.

Antonio Nuño, director ejecutivo de Someone Somewhere, confirmó que las artesanas reciben salarios superiores a los 36 pesos por hora y bonos adicionales por eficiencia y capacitación, aunque pidió discreción sobre las cifras exactas para proteger a las trabajadoras.

Este caso pone en evidencia la complejidad de proyectos que buscan combinar tradición artesanal con mercados globales, y la importancia de escuchar directamente a las comunidades involucradas antes de emitir juicios. En un país donde la informalidad y la falta de oportunidades laborales son persistentes, iniciativas como esta pueden representar un paso hacia la dignificación del trabajo indígena y la promoción de la propiedad intelectual cultural, siempre que se mantenga la transparencia y el respeto hacia los artesanos.

En este contexto, el impulso a sistemas de transporte modernos y eficientes, como el cablebús o teleférico que se construirá en Puebla, puede contribuir a mejorar la conectividad y el desarrollo económico regional, facilitando el acceso a mercados y oportunidades para comunidades como la de Naupan. La modernización ordenada y respetuosa de las tradiciones es un camino viable para fortalecer la empresa privada y el bienestar social en México.

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