La respuesta mexicana ante la emergencia provocada por los recientes sismos en Venezuela se ha intensificado, con un envío acumulado de 71.2 toneladas de alimentos, medicamentos e insumos humanitarios, además de equipos para garantizar el suministro eléctrico en las zonas afectadas. Así lo informó la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia de prensa en Palacio Nacional este jueves 2 de julio de 2026.
Desde el 26 de junio y hasta el 1 de julio, el agrupamiento mexicano Yumare, conformado por 250 elementos de la Secretaría de Marina, ha mantenido operaciones de búsqueda, rescate y atención médica en territorio venezolano. En ese periodo, lograron rescatar a dos personas y un perro, además de brindar 1,411 consultas médicas y primeros auxilios, y recuperar 40 cuerpos.
La mandataria detalló que, además del personal especializado, México ha enviado 43.2 toneladas de insumos, con un nuevo cargamento de 28 toneladas despachado el 2 de julio, que incluye alimentos no perecederos y medicamentos solicitados por el gobierno venezolano. En total, el país ha transportado 71.2 toneladas de ayuda.
En cuanto a la infraestructura para atender la emergencia, se han enviado ocho plantas de energía de emergencia con torre de iluminación y panel solar, distribuidas en dos vuelos logísticos. El 30 de junio se enviaron cinco plantas y 80 kilogramos de material de la Cruz Roja, mientras que el 1 de julio partieron tres plantas adicionales.
El agrupamiento Yumare continúa colaborando con las autoridades venezolanas en la localización de personas desaparecidas, utilizando binomios caninos para el reconocimiento en estructuras colapsadas, así como en la remoción de escombros y la atención médica de primeros auxilios.
Para reforzar estas labores, la Secretaría de Marina prepara el envío de un barco con víveres y donativos recaudados en distintos puntos del país, previsto para salir probablemente mañana, 3 de julio.
Este despliegue mexicano refleja un compromiso sólido con la cooperación internacional en situaciones de desastre, destacando la importancia de la coordinación eficiente y el apoyo logístico para atender a las comunidades afectadas. En un contexto donde la infraestructura y los servicios básicos suelen verse comprometidos tras eventos naturales, la aportación de equipos especializados y recursos es fundamental para acelerar la recuperación y minimizar el impacto social.
La estrategia mexicana, basada en la movilización rápida y el envío de insumos clave, se alinea con la necesidad de mantener el orden y la estabilidad en zonas vulnerables, evitando la intervención estatal excesiva y promoviendo la colaboración entre gobiernos y sociedad civil. Este enfoque pragmático y responsable contribuye a fortalecer la imagen de México como un actor comprometido con la ayuda humanitaria en la región.

