A doce días de que Ismael Peña, de 40 años, y sus hijas Yazmín Lizbeth y Karime Peña Antonio, de 21 y 24 años respectivamente, quedaran atrapados en la gruta de Chichicazapan, en Cuetzalan, las labores de rescate continúan suspendidas debido a la temporada de lluvias en la Sierra Norte de Puebla.
La Coordinación General de Protección Civil estatal informó que la extracción de los cuerpos se ha visto obstaculizada por las condiciones naturales del lugar y el incremento del nivel del río subterráneo que atraviesa la caverna. El último reporte público, emitido el pasado 13 de julio por el coordinador Bernabé López Santos, detalló que las lluvias limitan la ventana de seguridad para trabajar a entre 10 y 12 horas diarias, cuando se requieren hasta 21 horas consecutivas para completar la extracción de cada cuerpo.
Las víctimas se encuentran en una poza alimentada por una cascada de 15 metros de altura, con remolinos de hasta cuatro metros cúbicos en la base, lo que complica el acceso. Para llegar al punto exacto, los rescatistas deben atravesar mil 600 metros de formaciones accidentadas, con espacios tan estrechos que sólo permiten el paso de personas de complexión delgada.
Durante la última jornada de trabajo, realizada el pasado fin de semana, un grupo de 10 rescatistas quedó atrapado momentáneamente dentro de la gruta debido al aumento repentino del caudal, lo que obligó a suspender las labores para garantizar la seguridad del personal. No se ha establecido una fecha para reanudar el rescate.
Hasta ahora, sólo uno de los cuerpos ha sido parcialmente extraído y asegurado a tres metros sobre el nivel de la poza, mientras que los otros dos permanecen dispersos en el agua. En los cuatro días que duraron las labores iniciales, los equipos de rescate instalaron un sistema de cuerdas de seguridad y un servidor WiFi dentro de la caverna, preparando la infraestructura necesaria para cuando las condiciones climáticas lo permitan.
El grupo de seis turistas, entre ellos cuatro miembros de la familia Peña Antonio, fue guiado por dos trabajadores de la agencia turística Cuetzalan tu destino de aventura, que carecían de certificación para ofrecer servicios de turismo de aventura. Según las autoridades, el guía identificado como Conrado, de 23 años, acompañó al grupo dentro de la gruta y, ante el aumento de la lluvia, sugirió adentrarse más para evitar mojarse.
Sin embargo, Ismael Peña y sus dos hijas cruzaron un río cuyo nivel creció rápidamente, impidiéndoles regresar y siendo arrastrados por la corriente. En contraste, Araceli Peña, madre de familia, Agustín —novio de una de las jóvenes— y el guía lograron evitar el cruce y fueron rescatados con vida.
Este caso pone en evidencia la necesidad de regular y certificar estrictamente las actividades turísticas de aventura, especialmente en zonas de alto riesgo como la Sierra Norte de Puebla, para proteger la vida de los visitantes y evitar tragedias que, como en este caso, se ven agravadas por la falta de condiciones seguras y la imprevisibilidad del clima.
En un contexto donde el desarrollo de infraestructura de transporte como el cablebús en Puebla busca mejorar la conectividad y seguridad de las comunidades, es fundamental que las autoridades también refuercen la supervisión y profesionalización del turismo de aventura, garantizando que la iniciativa privada opere bajo estándares claros y responsables.

