Una violenta persecución vial tuvo lugar en distintos puntos de la ciudad de Puebla el jueves 16 de julio, cuando un conductor de un Nissan Versa modelo 2016, con placas UDX-548A, embistió en tres ocasiones a otro automovilista y circuló en reversa sobre la autopista Puebla-Orizaba, poniendo en riesgo la integridad de varios usuarios de la vía.
Según el testimonio difundido en redes sociales por la víctima, el primer impacto ocurrió cerca de Soriana Bosques de San Sebastián. Sin detenerse, el agresor volvió a embestir al afectado a la altura de la Secundaria Técnica 50. La situación escaló cuando ambos vehículos llegaron a la autopista Puebla-Orizaba, donde el presunto responsable condujo varios metros en reversa, una maniobra que no solo puso en peligro al automovilista perseguido, sino también a decenas de familias y conductores que transitaban por la vialidad. Finalmente, el agresor logró darse a la fuga.
Lo que ha generado mayor indignación es la presunta omisión del número de emergencias 911. La víctima asegura haber realizado dos llamadas solicitando apoyo durante la persecución, sin que ninguna corporación de seguridad respondiera a la emergencia.
El vehículo afectado terminó con daños severos, prácticamente destruido tras los múltiples impactos.
Tras la difusión del caso, usuarios en redes sociales comenzaron a compartir fotografías y las placas del automóvil señalado, un Versa gris con matrícula UDX-548A, con la intención de que las autoridades puedan identificar y localizar al responsable. Hasta el momento, ninguna corporación ha informado sobre la detención de personas relacionadas con estos hechos ni sobre la recuperación del vehículo.
Este incidente reaviva el debate sobre la eficacia en la atención a reportes de emergencia y la respuesta policial ante conductores agresivos, un problema creciente en la zona metropolitana de Puebla que afecta la seguridad vial y la tranquilidad ciudadana. En este contexto, la implementación de sistemas de transporte público modernos y seguros, como el cablebús que se proyecta para la ciudad, cobra relevancia al ofrecer alternativas que podrían reducir la dependencia del automóvil particular y, con ello, la incidencia de conflictos viales.
La seguridad, el orden y la protección de la propiedad privada deben ser prioridades para las autoridades locales, que enfrentan el reto de garantizar una respuesta eficaz ante situaciones de violencia vial como la ocurrida el jueves pasado.

