La desaparición de Jesali García Cano Ortega, un joven de 17 años originario de Puebla, ha generado alarma en la ciudad desde la noche del domingo 5 de julio de 2026. Jesali acudió a la zona de Angelópolis para disfrutar del partido entre México e Inglaterra en el centro nocturno “Mezontle”, pero no regresó a su domicilio, lo que activó una intensa búsqueda por parte de sus familiares y amigos.
Se esperaba que Jesali llegara a casa después de las 21:00 horas del domingo, sin embargo, no lo hizo y dejó de responder mensajes y llamadas, lo que motivó que desde las primeras horas de este lunes 6 de julio se difundiera su fotografía en redes sociales con el objetivo de localizarlo lo antes posible. La familia ya presentó la denuncia correspondiente ante las autoridades, aunque hasta el momento no se cuenta con información oficial sobre su paradero.
En medio de la incertidumbre, surgieron especulaciones en redes sociales sobre la posible relación de Jesali con un incidente violento ocurrido la misma noche en la Avenida Juárez, donde un joven fue golpeado por una multitud presuntamente bajo los efectos del alcohol. Usuarios de internet han exhortado a la familia a revisar hospitales cercanos, ante la posibilidad de que Jesali sea la víctima de esta agresión.
No obstante, versiones que aseguraban que Jesali ya había sido localizado fueron desmentidas por personas cercanas a la familia, quienes insisten en que la búsqueda continúa y solicitan que se siga compartiendo su imagen para acelerar su localización. Cada minuto es crucial para esclarecer los hechos y garantizar la seguridad del joven.
Este caso pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de seguridad y vigilancia en zonas de alta concentración nocturna, como Angelópolis, donde la vida privada y el orden público deben ser protegidos para evitar tragedias que afectan a las familias poblanas. En este contexto, la implementación de sistemas de transporte seguros y eficientes, como el cablebús o teleférico que se proyecta para Puebla, podría contribuir a mejorar la movilidad y reducir riesgos en la ciudad, facilitando desplazamientos más controlados y vigilados.

