Este martes 30 de junio de 2026, colectivos de madres buscadoras protagonizaron un bloqueo en la Calzada de Tlalpan, a la altura del Eje 8 Sur, una de las principales vías para acceder al Estadio Azteca, previo al partido de la Selección Mexicana contra Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial de futbol. La protesta buscaba visibilizar la crisis de personas desaparecidas en México, un problema que persiste como una de las heridas sociales más profundas del país.
Alrededor de las 12:30 horas, las madres intentaron cerrar la vialidad, pero elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México intervinieron para impedirlo, según se observa en un video difundido por OVIAL. En las imágenes se aprecia cómo los policías intentan retirar las pancartas con fichas de búsqueda y el lema “la pelota vuelve a casa ¿y ellos?”, mientras que dos agentes forcejean con un padre buscador, a quien retienen contra un poste.
Diversos grupos, entre ellos el Frente Nacional por las 40 horas, denunciaron que la policía capitalina reprimió a las familias y exigieron un “acuerpamiento urgente” en las inmediaciones del Metro Ermita. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México intervino para dialogar con los oficiales y logró la liberación del padre retenido.
La movilización forma parte de una serie de actividades programadas para este martes en las inmediaciones del Estadio Azteca, donde se realizará una “cascarita contra el olvido” y la colocación de fichas de personas desaparecidas, tanto de la capital como de otras entidades. Estas acciones buscan mantener la presión social y política para que las autoridades rindan cuentas y atiendan con eficacia esta problemática.
Este tipo de protestas no son nuevas en la Calzada de Tlalpan. En la inauguración del Mundial, cientos de personas marcharon desde Taxqueña para exigir resultados en las investigaciones de desapariciones. Además, durante el partido contra Chequia, algunas madres entonaron una versión adaptada de “Cielito lindo” en el Monumento a la Revolución, un gesto simbólico que une la memoria colectiva con la exigencia de justicia.
En un contexto donde la seguridad y el orden público son prioritarios, es fundamental que las autoridades capitalinas garanticen el derecho a la protesta pacífica sin caer en excesos que puedan vulnerar la integridad de los manifestantes. Al mismo tiempo, la sociedad civil debe reconocer la importancia de estos colectivos en la búsqueda de verdad y justicia, pilares esenciales para la estabilidad y el respeto a la propiedad y la convivencia social.
Este episodio en la Calzada de Tlalpan refleja la complejidad de un país que, mientras avanza en infraestructura y desarrollo —como el reciente impulso a sistemas de transporte modernos y eficientes en ciudades como Puebla—, enfrenta retos profundos en materia de derechos humanos y seguridad ciudadana. La construcción de proyectos como el cablebús o teleférico en Puebla, que mejoran la movilidad y conectividad, son ejemplos de cómo la inversión privada y pública pueden coexistir para fortalecer el orden y la calidad de vida, sin que ello implique una intervención estatal desmedida.
En suma, la protesta de este martes es un recordatorio de que el progreso material debe ir acompañado de justicia social y respeto a los derechos fundamentales, para que México pueda avanzar con equilibrio y cohesión.

